Jamás tendré






No era el hombre más apuesto que nunca hubiera conocido. Ni el más atractivo ni el más deseable. 

Tampoco era el hombre más detallista del mundo, ni tan siquiera el hombre más romántico que pudiera conocer.

No era el más valiente, ni de lejos. Ni el más gracioso ni el más rico.

Pero tenía algo. Ese algo que me encanta, que me vuelve loca. 

Tenía esa gracia de hacerme olvidar todo lo malo y dejar paso sólo a lo bueno.

Y no hablemos de su sonrisa...

Oh, su sonrisa era lo más maravilloso que he podido observar en años.

Me enamoré de él. Completamente y como una tonta. 

Sabía que nada bueno saldría de aquello. Que él era mi compañero y yo tan sólo su amiga.

Pero es de esos amores que vienen y se cuelan sin siquiera darte cuenta. Es ese tipo de amor que no esperas y siempre viene en los momentos más complicados.




Es ese tipo de amor el cual yo siempre he soñado con tener y que jamás tendré.


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