Cada instante





He pensado cada instante en su forma de mirar. 

Aquella mirada que penetraba en el fondo de mi alma y hacía temblar mis piernas.

Recordé aquella sensación de tenerlo en mis brazos y mi corazón cablagaba veloz por aquel sentimiento.

Reconozco, hoy, que he estado ciega ante todo aquello que me rodeaba. Estaba cegada por miedo a qué sucederá y si aquello sería real. Pero hoy me doy cuenta que ese miedo que antes me paralizaba, ahora me impulsa a seguir amándole y a no dejarlo ir.

Él me enseñó que los milagros existen y que sí puedo tener un príncipe azul que piense en mí cada vez que respira.

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