Hoy vi su alma y me sorprendió. Puede ver como era realmente.
De qué me había enamorado.
La ví y era frágil como una pluma. Pequeña cual grano de arena. Pero hermosa.
Tan bella que mis ojos quedaron cegados tras su belleza. Recordé que lo bello suele ser una trampa mortal.
Comprendí tarde que había sido un error amarle.
He comprendido que mi destino esta marcado por un cruel titiritero y que me seguiría torturando a placer hasta quebrar mi alma y mis huesos.
Él, tan perfecto para mí como imposible.
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