Ven y descubramos los lunares del otro por primera vez. Volvamos a charlar a altas horas de la madrugada sobre cosas sin sentido.
Ven y volvamos a jugar como lo solíamos hacer. Tú me pellizcabas el alma, y yo tu corazón.
Vuelve y dime cuanto me amabas, y yo te responderé que no tanto como yo a ti. Cuéntame cuanto te gusto y cuantas noches has estado en vela por mi, a lo que yo contestaré que sólo las estrellas saben cuantas veces les he pedido que fueras mio.
Ven y hazme ruborizar de nuevo, a que vuelva a temblarme las piernas y a que mi corazón se desboque.
Vuelve a aquella parte de nuestra vida en dónde no sabíamos cuando nos íbamos a enamorar.
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