La carcajada del destino






Despertaste en mí algo que llevaba dormido muchos años, sentimientos que no conocía y que me hacen desear conocerte Saber de ti cada minúsculo detalle, cada insignificante parte de tu ser. Y yo que suelo soñar despierta, imagino cómo será tu cuerpo entre el mio, como sabrá tu boca o como será tu mirada por la mañana cuando te levantes con el pelo revuelto. Suelo contemplar la idea de que me quieras ya que cada segundo de mi vida, estoy pensando en ti, en qué estarás haciendo o si me piensas.

Aunque es probable que no sientas nada por mi...

Y una voz en mi cabeza me susurra que no funcionaría aunque me amases. Qué somos como el aceite y el agua, que nunca se mezclarán. Que no somos como la arena y el mar, que van siempre unidos. Puede que hoy nos amemos y puede que mañana también y puede que nunca más.

Y es que cuando te conocí debí saber que estaríamos condenados a un imposible... y también debía de haber escuchado la carcajada del destino en la distancia, burlándose de nosotros los mortales por creer que tenemos poder sobre ella.
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Y aunque no me leas, te escribo, porque es mi única forma de tenerte, de acariciarte a la distancia







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